Este año me resulta, cómo decirlo, por lo menos in.
Inconfesablemente intrincado.
Interminablemente incompleto.
Infructuosamente intermediado. Justamente el otro día, me dijeron, el problema estuvo en los intermediarios. Puede ser. Pero comerciamos con intermediarios, les demandamos algo que no teníamos, el acceso a una persona, a un lugar.
El problema más bien estuvo en el in, insisto.
En la pobreza del in, en la pobreza del inside, digo. En la dificultad de activar el on desde dentro y no desde la causalidad de las circunstancias.
Off.
A raíz del premio AENA o del marketing, mi amiga me recomendó el cuento del
hombre sin suerte. Así lo llamó, porque no recordaba el título: Un hombre
sin s...
Hace 5 días

3 comentarios:
Quería agradecerte que recomiendes mi blog. Una parte de las visitas de hoy provinieron desde Arcén. En eso estuviste in en el mejor de los sentidos.
IN-presionante
Pasé por acá, leí, me gustó y saludo. Cuando tenga más palabras voy a dejarlas con gusto.
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